sábado, 27 de marzo de 2010

LIBRO I FINAL


LA HIGUERA Y EL APOCALYPSIS

Libro I final y completo en el link "knol - libro I final" de la columna lateral de enlaces, o entrar directamente en:
http://knol.google.com/k/luis-antonio-mena-auberni/-/3gbpv0zr0vrmf/36#view 
Gracias a todos los que siguieron la novela.
Espero que les haya resultado interesante y agradable.
Me interesan las críticas y comentarios.
El Libro II, por cuestiones económicas, no podré completarlo por el momento...
Besos y abrazos mil para todos. Luis Mena.

lunes, 22 de marzo de 2010

SANGRE AZUL (FINAL)


LA HIGUERA Y EL APOCALYPSIS
(FIN LIBRO I)

LXXVI
-Juan…
-Juan, despertá… Reacciona, hijo… Contéstame…
-Sí, pa…
-¿Por qué no respondes a los llamados? Es lamentable la muerte de tu novia, pero no puedes dejarte caer así. No viajaste a México para completar los cursos. Los de la oficina de Miami de la empresa te fueron a buscar al departamento y no atendía nadie. Están esperando que comiences con tus tareas. Eres joven y puedes encontrar otra novia…
-Sí, pa…
-Escucha… Aquí la situación política, económica y social es de caos total. Decidimos adelantar el viaje a España de tu madre y de Flor. Salen en un vuelo pasado mañana, y horas después viajo yo a buscarte. Levántate… No te quedes así, tirado, sin voluntad…
-Sí, pa…

LXXVII
-Señor, usted es el encargado del edificio? Necesito que me abra la puerta de un departamento en el tercer piso, porque mi hijo no responde a los llamados…
-…
-Juan… Hijo, soy yo, reacciona…
-Por favor, me ayuda a bajarlo para llevarlo a un centro médico…

LXXVIII
-Señorita, necesito urgente un médico… Mi hijo no reacciona…
-Puede acostarlo en la camilla de aquella sala… Ya lo atiende un médico…
-…
-Lo siento, señor. No tiene pulso ni late su corazón. Es muy extraño, pero parece que se hubiera deshidratado por completo. Está sin vida… Puede quedarse a su lado por un rato, pero hay que trasladar el cuerpo mientras se completan los informes…

LXXIX
Parecía como blanca niebla que se disipaba lentamente. Algunas imágenes fueron dibujándose en un espacio amplio y totalmente circular, ya que podía mirar en todas las direcciones, adelante, atrás y a los costados.
Veía mi propio cuerpo sobre una camilla, y a mi padre al costado, sosteniendo mi brazo izquierdo mientras sus lágrimas caían sobre la palma de mi mano.
Sentía escalofrío mientras esas lágrimas penetraban en mi cuerpo inmóvil y comenzaban a recorrer venas y arterias, como ríos de vital energía.
Podía observar ese fluido en constante aumento y en todo su recorrido a través de mis órganos y miembros. No era rojo. Tenía un suave color azul violáceo…

LXXX
Sentía mucha pesadez en todo el cuerpo.
Con gran dificultad comencé a mover los párpados.
Al abrir los ojos, pude observar a mi padre con sus labios apoyados en la palma de mi mano, mientras seguían cayendo sus lágrimas.
Primera vez que vi llorar a mi padre.
Y lloraba por mí…

FIN LIBRO I
LA HIGUERA Y EL APOCALYPSIS

MORIR DE AMOR (10)


LA HIGUERA Y EL APOCALYPSIS
(10ª entrega)

LXXII
Todo eso me reveló el “sordomudo”…
-¿… también quieres llegar para que hagamos el amor?, terminé de escuchar que me preguntaba Eva…
Me sentía mareado. Como si hubiera despertado de un sueño. Abracé a Eva y seguimos caminando. Antes de entrar al hotel volví la mirada a la vereda, adonde estaba el “sordomudo”. No había nadie…
Ya en la habitación y por primera vez, yo sorprendí a Eva con mi deseo y necesidad de abrazarla, acariciarla, besarla, mimarla, de hablarle y decirle piropos al oído mientras recorría con mi boca sus orejas y su cuello. También le besaba insistentemente su vientre, que era achatado y con una pequeña y excitante elevación coronada por su “pupo”.
-Vamos a tener dos bebés…, le dije.
-¡Qué sabes tú!
-Lo sé. Me lo contaron.
-¡Anda, vete a dormir, que estás soñando!
-¿Vos no quieres?
-¡Pues claro que quisiera, pero no ahora. Mis padres me matan!
Y comenzó a llorar desconsoladamente. Me asusté en un principio hasta que logré calmarla. Entre hipos mezclados con su llanto me dijo que ya lo presentía desde el primer momento en que tuvimos relaciones. Que su sentimiento interior era de gozo y felicidad, por la sensación de plenitud que le causaba, y el sorpresivo y extraordinario amor que alcanzó por mí en tan poco tiempo, en escasos días. Pero que recién ahora sentía temor por las consecuencias y reacciones familiares.
Por mi parte estaba inundado de un calor que me quemaba por dentro y por fuera. La miraba sollozar y sentía sus miedos.
-Eva, corazón, vos sos ahora mi nueva vida. Te amo con todo mi ser. Desde que te vi en el aeropuerto, he sentido que cambiaba todo para mí. No te preocupes. Ya estamos unidos y no nos separaremos. Ahora seremos cuatro y lo anunciaremos también a los cuatro vientos…
-¿Cómo lo sabes tú?
-Me lo anunciaron. Es algo extraño… Me dijeron que eran varón y mujer… Entre otras cosas raras…
-¿Y qué sientes tú?
-¡Que estoy loco por vos, y por nuestros bebés…!!! Vení, bailemos, y riamos, y festejemos, y gritemos, y saltemos, y tomemos, y comamos, y hagamos el amor, y…

LXXIII
Ya era 21 de diciembre de 2001. Comienzo del invierno en el hemisferio Norte, donde yo estaba; y del verano en el Sur, donde estaban mis padres y mi hermana. Los astros y sistemas planetarios también hicieron sus propios cambios, y tomaban nuevos rumbos en el Universo Cósmico.
La Argentina había terminado de “incendiarse”, y el ex presidente Fernando De la Rúa se había marchado de la Casa Rosada pisando y haciendo volar las cenizas de su gobierno. Se había cumplido otra etapa desgarrante en la historia del país, que se sumaba a las anteriores de crisis institucionales y gobiernos militares. Por sus características, las revueltas sociales causaron asombro en todo el mundo. Y como en todo acto de perfiles revolucionarios, también hubo víctimas. Mientras estuve esos días con Eva, presté poca atención a las noticias, y me informaba más con las versiones de mi padre.
El ya me había comentado que había acordado viajar a México, pero con el intento de secuestro de Flor y la caótica situación argentina tuvo que cancelar todo. Que mamá y Flor, una vez recuperadas de sus lesiones y traumas, viajarían a España a mediados o fines de enero para quedarse con nuestros familiares, y luego me buscaría para acompañarme y orientarme algunos días en mis primeras tareas. El debía volver Buenos Aires para liquidar todos los asuntos, y recién entonces se iría a España.
Esa tarde me comuniqué con mis padres, como lo hacía todos los días, pero recién entonces les conté sobre Eva. Aunque nada dije sobre el “anunciado doble embarazo”, porque en realidad no lo habíamos confirmado con consulta médica ni análisis clínico.
Lamentaban que no pudiéramos estar juntos para los festejos de Navidad y Año Nuevo, y se alegraron con la noticia de mi nueva “amistad”. Flor me mandó un abrazo de oso y un beso de sopapa, y me auguró mucho amor con mi “nueva novia”, destacando que siempre sería mejor que mi ex “dulce Melisa”, a quien nunca aceptó personalmente.
Por su parte, Eva también les informó a sus padres, que continuaban en Miami, sobre la nueva relación que había iniciado, destacándome como si fuera un “dios del Olimpo”. Le pidieron que volviera cuanto antes para aclarar bien el tema, y porque debían regresar a Texas.

LXXIV
Como en México se suspendían los cursos de capacitación de la multinacional hasta después de los festejos de Fin de Año, volvimos juntos a Miami.
Resultó un verdadero drama. Me presentó a sus padres, quienes me aceptaron con reservas. Nos controlaban permanentemente, en especial su madre católica, quien suponía que se mantenía vigente la promesa de castidad de Eva.
Hasta cierto punto entendía y aceptaba la posición de ellos, pero nos desesperaba la necesidad de estar juntos como estuvimos en México. Al considerar que estaba “solo” en Miami aceptaron que pasara con ellos Navidad y Fin de Año. Si no, moría… (tuve que convencer a la amiga del departamento con la cruda verdad de mi fulminante enamoramiento para que cortáramos la relación).
Buscábamos de estar juntos el mayor tiempo posible. Inventábamos excusas para nuestros encuentros amorosos. Hasta que llegó la primera semana de enero, y debían emprender el regreso a Texas.
Propuse un argumento para viajar por unos días con ellos, pero lo rechazaron. Le dije a Eva que lo mismo iría de incógnito unos días después, sin que supieran los padres. Le pedí que nos mantuviéramos en contacto permanente mientras tanto.
Intercambiamos todo tipo de objetos para sentirnos cerca uno de otro. En el aeropuerto buscamos rincones para abrazarnos y besarnos. Nos apretábamos fuerte. Nos olíamos para después cerrar los ojos y pretender que seguíamos juntos. Nos recorríamos centímetro a centímetro de piel con la idea de que se quedara cada célula impregnada mutuamente. Hasta pensamos en fugarnos a último momento.
No hubo caso…
Se fueron…
Aunque pensaba que la volvería a ver pronto, comencé a morir… de amor…

LXXV
Horas después de la partida la llamé a su celular. Conversamos como si hubieran transcurrido años de no vernos.
Al día siguiente a la mañana. A la tarde.
Al otro día a la mañana. A la tarde.
Quedamos en que la llamaría al día siguiente para coordinar mi viaje.
La llamé al día siguiente a la mañana. No contestó.
Insistí por varias horas. No contestaba.
Busqué los teléfonos de los padres.
Llamé y me atendió una mujer con voz parecida a la de la madre de Eva. Era profunda y desgarrante…
-Buen día señora, soy Juan. ¿Se encuentra Eva?
-Juan. Hubo un accidente y Eva murió…
-……..
-No…
-N o o o o o o o o o o o o o o o o o o o o o o o o o o o o o o o h h h h h h h h h h h h h h h h h . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

miércoles, 17 de marzo de 2010

SANTO GRIAL (9)



LA HIGUERA Y EL APOCALYPSIS
(9ª entrega)

LXVII
El lunes a la mañana nos despertamos en la misma habitación del hotel de México DF. Decidimos compartir todo, ya que estábamos comprometidos y “casados”. Yo fui a la multinacional para iniciar el curso de capacitación, y Eva a la biblioteca. Ella estaba esperándome a la salida, después del mediodía, y me acosaba con besos y caricias; la notaba muy sensible y mimosa.
Cuando llegábamos al hotel, pasamos frente al hombre que pedía limosnas, sentado en la vereda con un cartel de sordomudo.
-Vamos rápido, Eva…
-¿Tú también quieres llegar para que hagamos…
-Hola Juan. Sí, soy yo. No te asustes ni te preocupes porque soy sordomudo pero podemos hablar y escucharnos. Tampoco te hagas problemas por el tiempo ni el espacio. Justamente es tiempo de transmitirte un mensaje, y de que tomes tu lugar en el espacio. Este mensaje comenzarás a difundirlo a partir del año 2008 de ustedes…
-¿Qué relación tiene con un viejo ciego que también me habló con misterios?
-El fue el primero y te anticipó las últimas revelaciones. Yo soy el último y te revelaré lo primero.
-Pero ahora tengo que seguir…
-Sí podrás seguir, hasta que llegue el tiempo de ocupar tu espacio. Aprovecha al máximo tu amor con Eva, que ella te ama y te adora, como adora la Madre Naturaleza a sus hijos. Y también como Eva ama a sus propios hijos, varón y mujer, que lleva ya en su vientre gestados contigo. Lamento anticiparte que cuando Eva llegue a su muerte, simbolizará el comienzo del fin del extraordinario poder de las hembras humanas, y de la Madre Naturaleza. Y el deceso de tus dos hijos, simbolizará el comienzo del fin de los animales humanos como tal, como son actualmente…
Lo que te anticipó el “viejo ciego”, como tú dices, y que te será revelado en una segunda oportunidad, es que el rompimiento del “Sexto Sello” de la denominación griega “Apocalypsis” o “Gran Revelación” comenzará a fines del año 2007 de ustedes, y finalizará en 2040. Ocurrirán hechos muy importantes antes y a partir del año 2013, luego de la alineación cósmica señalada ya por los antiguos mayas para el 21 y 22 de diciembre de 2012; y hasta el año 2020 de ustedes. Desde esta fecha y hasta 2040, por un período de 20 años, ni siquiera nosotros sabemos qué pasará, porque aparece como de tiniebla total, como un manto de negra profundidad, que sólo nuestro Ser Superior conoce.

LXVIII
El “hombre” siguió con su revelación. Dijo que el Universo y/o el Cosmos está estructurado con principios “macro-matemáticos”, complementados con datos, signos y/o elementos “macro-químicos” y “macro-físicos”. Estos principios, datos, signos y/o elementos, convenientemente ordenados y estructurados por una “Voluntad Superior”, configuran las “Informaciones Constitutivas” de todas las cosas que existen, y se transforman además en múltiples y diversos “Mensajes de Vida”. En ese contexto y dentro de los principios “macro-matemáticos”, la “Voluntad Superior” se maneja entre los números “0”, símbolo de “la nada”, y el “1”, símbolo de “el todo”. Este es el primer principio para que se establezca la “Dualidad Orgánica” o “Dualidad Divina” presente en todo lo que existe.
Para que estos “Mensajes de Vida” tengan efecto, necesitan recibir determinados tipos de “energía”, que provienen del mismo “Sistema Cósmico”, y que a su vez son una especial combinación de los principios físico-matemáticos y químicos. Los reinos vegetal y animal están constituidos por diversos “Mensajes de Vida” con sus respectivas energías.
El animal humano como “Mensaje de Vida” posee siete centros de energía especial, los cuales deben estar conectados, coordinados y con un funcionamiento orgánico y armónico para que desarrolle su “vida” con eficacia y eficiencia. Cuando ocurre alguna activación o intercambio entre los centros energéticos, se produce una corriente extraordinaria que puede alcanzar límites insospechados. Cuando fallan, disminuyen o se transforman algunos o varios de esos centros energéticos, ocurren desequilibrios que denominamos enfermedades y afectan a todo el “Mensaje de Vida”. Si el desequilibrio energético es total, se apagan los centros energéticos contenidos en ese “Mensaje de Vida”, que “muere” y se transforma en “Información Constitutiva” inorgánica, porque a su vez la energía especial vuelve a formar parte de la “Energía Cósmica” y puede tener o no la posibilidad de reciclarse o perderse en el Universo.

LXIX
La “Información Constitutiva Cósmica” se manifiesta por lo general en un sistema universal circular, y que puede en ciertos casos determinar o derivar en algunos sistemas planos. En cambio la “Información o Mensaje de Vida”, al contener “Energía Cósmica” se activa y se mueve de distintas formas y en diversas direcciones y sentidos. Ese tipo de energía cósmica especial trasciende a nuestros sentidos, como tampoco podemos ver ni tocar las simples ondas radiales, televisivas y tantas otras manifestaciones energéticas.
En el “Universo Cósmico”, así como existen infinitas “Informaciones Constitutivas”, también existen incalculables “Informaciones o Mensajes de Vida”, que poseen distintas formas, características y condiciones. Por estas diferentes y especiales circunstancias, también poseen diversas capacidades para adaptarse a sus propios “espacios”, y para desarrollarse en sus propios “tiempos”.
Existen por lo tanto en todo el Universo “Informaciones o Mensajes de Vida” que, en función de las características de sus “Centros de Energía Cósmica” y de cómo funcionan entre sí, logran trascender a sus propios “espacios” y también superar sus propios “tiempos”. Son los que consiguen dominio, poder circular en lo redondo o en lo plano, manejarse en los distintos tiempos y espacios del “Universo Cósmico”. SON LOS QUE TIENEN VIDA ETERNA.

LXX
El reino animal y vegetal que conocemos, y por ende los animales humanos como “Informaciones o Mensajes de Vida”, están limitados por sus propios espacios y tiempos, a los que tienen que adaptarse. En ese sentido, además de los centros energéticos poseen sistemas orgánicos definidos por “Informaciones Constitutivas” propias, que se transmiten en distintas generaciones temporales y espaciales mediante códigos, barras, mapas o sellos genéticos.
En sus sistemas orgánicos hay elementos de fundamental importancia, como la sangre. Esta contiene, entre otras importantes, partículas como los glóbulos rojos, que toman ese color por el hierro que contienen y al que se adhiere a su vez el oxígeno necesario para el funcionamiento del sistema orgánico. Todo porque el animal humano vive en un espacio limitado y en un tiempo determinado, y necesita elementos como el oxígeno, el agua, el hierro y muchos otros.
Los que constituyen “Informaciones o Mensajes de Vida” que no están limitados por la relación de espacio y tiempo, y que tienen “vida eterna” en el “Universo Cósmico”, no necesitan todos los elementos que sí necesita el animal humano. No necesitan el hierro, ni el oxígeno, ni el agua, ni muchos otros elementos o “Informaciones Constitutivas” propias de nuestro espacio y tiempo. Por lo tanto, no tienen la “roja sangre” nuestra, y si otras sustancias necesarias para el funcionamiento orgánico propio. Ese fluido propio aparenta tener, para la vista del animal humano, un suave color azul violáceo… Es la “sangre divina”, la sangre de los dioses, la que los históricos alquimistas buscaban tratando de eliminar el hierro o el oxígeno, la “sangre real” o “sangrial”, el “Santo Grial”…

LXXI
En el Universo Cósmico, el planeta Tierra es minúsculo e insignificante. Teóricamente, no tendría trascendencia ni se justificaría nuestra existencia. Nosotros, como animales humanos, nos consideramos importantes. Sorprendentemente,  otras “Informaciones o Mensajes de Vida” sí nos toman en cuenta. Son las “Informaciones de Vida” que tienen “vida eterna”…
En toda la existencia del animal humano se dieron ciclos idénticos. Desde las filosofías y culturas más antiguas hubo dioses, semidioses, profetas, mesías, iluminados, magos, hechiceros; e incluso las versiones femeninas de todos ellos, muchas de las cuales gozaban de poder real, verdadero y efectivo. El verdadero secreto está en que se necesita la conjunción de ambas “Informaciones de Vida”, de la “dualidad sexual” para que se logre alcanzar cualquier dimensión cósmica, además de la reproducción y subsistencia de la especie o igual “Información de Vida”. Sólo algunos animales humanos que lograron la conjunción de la “dualidad sexual”, se acercaron al conocimiento de la “Dualidad Divina”.
Adán y Eva no fueron los primeros animales humanos, ni tampoco cometieron el fantasioso “pecado original”. En otras filosofías muchísimo más antiguas hubo otros Adán y Eva que tenían otros nombres y que fueron considerados dioses por los conocimientos, beneficios y legados que dejaron. En realidad, todos ellos alcanzaron la bendición de la “Dualidad Divina”.
En estos últimos tiempos comenzarán a “revelarse” las verdades, que algunas filosofías o religiones, especialmente las orientales, no ocultaron en su mayoría. Y las que sí lo hicieron a propósito con fines inconfesables, serán destruidas, como ocurrirá con “la gran casa del in-fierno”, cuyo símbolo ya contiene la predicción: la “P” porque será partida por la mitad, y la “X” que señala su centro porque está marcada para recibir el fuego desde abajo y desde arriba…

LXXII
Todo eso me reveló el “sordomudo”…
-¿… también quieres llegar para que hagamos el amor?, terminé de escuchar que me preguntaba Eva…

lunes, 15 de marzo de 2010

NIDO DE SERPIENTES (8)


LA HIGUERA Y EL APOCALYPSIS
(8ª entrega)

LXI
Eva insistió tanto en acompañarme a las oficinas de la multinacional, en lugar de asistir a la biblioteca, que tuve que aceptar. De todos modos yo también prefería su compañía, y disfrutaba de cómo se me “pegoteaba” con besos, caricias y mimos.
Al encontrarme con quien fue jefe de mi padre en la Argentina, me explicó que no era de urgencia tramitar los poderes. Más bien era una excusa que acordó con mi padre, de quien tenía muy buen concepto, y me acompañó de inmediato a la oficina del CEO de la empresa para el área del ALCA. Luego de una entrevista durante la cual me preguntó sobre mi profesión, mis conocimientos de idiomas, mis intereses, mi breve gestión financiera y bancaria, entre otros temas (se asombró cuando le dije que tenía 24 años de edad), ¡finalizó contratándome a prueba como agente de negocios para desempeñarme en México, Estados Unidos y Canadá!!!
Era un día jueves, y debía presentarme el lunes siguiente para iniciar unas jornadas de capacitación. Cuando salimos del edificio y le comenté la novedad a Eva, se me colgó encima y comenzó a besuquearme por entero, ante la mirada sonriente de los transeúntes. Me sorprendía de modo creciente con su naturalidad, espontaneidad y tantas muestras de afecto pese a que recién nos conocíamos.
De inmediato me hizo una propuesta: viajar esa tarde y por el fin de semana a Cancún, “para hacer el amor” todo el tiempo…

LXII
Apenas nos instalamos en el hotel de Cancún, comenzó a desvestirme con desesperación mientras me besaba y acariciaba por entero. Parecía totalmente liberada de la fuerte represión moral impuesta por las creencias católicas de la madre. Cuando le dije de usar recién entonces un preservativo, lo rechazó totalmente porque “ya no se justifica, estoy feliz y gozosamente inseminada por ti, mi primer hombre, mi único amor…”.
Había casi cuatro años de diferencia de edad entre nosotros, y me asombraba su lucidez y madurez mental. Recordé su comentario sobre el período de ovulación cuando tuvimos la primera relación, dos días atrás, y con lo que me dijo no entendía si hacía referencia a la gran posibilidad de quedar embarazada, o que “percibía” que había comenzado con la gestación.
De cualquier forma, todo ocurrió de modo extrañamente acelerado, y de un día para el otro le noté otro brillo en la mirada, mayor tersura y suavidad en su piel, y una fragancia hormonal que emanaba de todo su cuerpo que me excitaba y mareaba a la vez.
Me di cuenta de que nuestras relaciones no fueron meras uniones sexuales. Desde la primera vez fueron entregas totales en cuerpo y alma. Y me vinieron a la mente las sorprendentes imágenes de las serpientes o víboras que surgieron como ondas de energía de nuestros cuerpos, entrelazándose y fundiéndose en un estallido de luz que nos desvaneció.
-Juan, mi amor, tú sabes qué significa Cancún?
-Supongo que será alguna referencia a la forma del territorio o de sus playas, especiales para el turismo...
-Proviene de los antiguos y desaparecidos mayas, de las palabras kaan kun: olla, recipiente o nido de serpientes o víboras…

LXIII
El viernes fuimos hambrientos a cenar en el comedor del hotel, luego de estar “encerrados” todo el tiempo en la habitación. En otra mesa esperaban también el servicio dos parejas de nuestra edad. Después de intercambiar miradas, uno de los varones se acercó y preguntó en inglés si queríamos compartir con ellos.
Una pareja era de holandeses, y la otra de franceses, también de enamorados como nosotros. La conversación común era en inglés, y cuando hablaban entre ellos en sus respectivos idiomas, entendía muy bien a los franceses. Escuché que compartían una relación y amor muy parecido al nuestro; y por las evidentes expresiones, también los holandeses. Por ese motivo, los demás integrantes de sus grupos turísticos prefirieron alojarse en hoteles céntricos cerca del bullicio diurno y nocturno, y dejar que ellos disfrutaran sus intimidades más cerca de la playa.
Luego de intercambiar comentarios sobre los viajes, experiencias y otros temas propios de nuestra edad, incluyendo algunas intimidades entre las mujeres, Eva aludió a su gran interés por la antropología y la influencia de los astros sobre la naturaleza, los animales y el ser humano.
Como si fuera una sacerdotisa que contaba un gran secreto, comentó que pensaba invitarme a hacer una vigilia en la playa a la luz de la Luna llena, que casualmente se daba el sábado a la noche, y esperar la salida o surgimiento del Sol del domingo en el horizonte marítimo para manifestarme su gran amor…

LXIV
Mientras yo quedaba sorprendido por la propuesta, las otras dos parejas asimilaron de inmediato y con creciente entusiasmo la idea. En principio me pareció un rito pagano, de adoradores de dioses propios de los aborígenes y de culturas politeístas; y también impropio de la misma Eva. Luego lo tomé como una diversión más de un fin de semana especial. Finalmente, consideré que deseaba tener cualquier tipo de influencia que reforzara el creciente, extraño y extraordinario amor que ya sentía por Eva.
Acordamos hacer los preparativos el sábado por la tarde.
Las otras parejas comentaron el proyecto a los integrantes de los respectivos grupos turísticos, quienes decidieron por mayoría encargarse de la organización total de nuestras “bodas” o compromisos de amor. Llegaron a “amenazarnos” para que nos encerremos el sábado a la noche en nuestras habitaciones hasta las tres de la madrugada, hora en que ellos nos buscarían para iniciar la vigilia nocturna.

LXV
Los seis enamorados nos encontramos el sábado para cenar, y fuimos luego a nuestras respectivas habitaciones. Con Eva experimentamos nuevamente el extraño fenómeno de la energía interior. Descubrí además el poder e influencia que ella tenía al desarrollar plenamente toda su sensibilidad femenina, su sensualidad amorosa, y su sexualidad explosiva y coincidente con la mía.
A las tres de la madrugada nos buscaron y llevaron a la playa. Sólo había tres parejas de mediana edad, junto a una pequeña fogata. Sentimos un poco de desilusión por la pobreza de la “ceremonia”. Pidieron que nos desvistamos totalmente. De una bolsa sacaron dos mantos de color naranja y se los pusieron a la pareja de holandeses, cubriéndolos desde el cuello hasta los pies. De otra, mantos de color azul Francia, con los que cubrieron la desnudez de los franceses. Finalmente, blancos con una estrella azul en la espalda para Eva, y con un círculo amarillo del Sol para mí.
De pronto comenzaron a aparecer los restantes viajeros con velas de distintos tamaños y características, que encendían en la fogata para ir formando un círculo alrededor nuestro.
Luego se abrió el círculo y comenzaron a caminar por la playa con las velas encendidas y bajo la luz de la Luna llena, indicándonos a los seis que los siguiéramos. Llegamos al extremo más oriental de la playa de Cancún, donde encendieron con sus velas una gran cantidad de leña para una notable fogata, supuestamente con permiso de las autoridades.
Nos hicieron sentar sobre sábanas extendidas en la arena, y con distintos instrumentos comenzaron a interpretar y cantar diversos temas sobre el amor, mientras tomaban y nos invitaban licores espirituosos y prendían cigarrillos y habanos, para la vigilia nocturna. Se veían todas las velas encendidas en un extenso sector de la playa.

LXVI
Cuando apareció el primer fulgor sobre el horizonte marítimo, en el este, se hizo un silencio total. Sólo se escuchaban los golpes y el rotar de las olas. Nos hicieron levantar y ubicarnos a la orilla del mar, a unos 20 metros de distancia entre cada pareja.
Al asomar el borde del Sol, nos quitaron los mantos que acomodaron sobre la arena con nuestras vestimentas encima, para poder usarlas luego. Nos indicaron que ingresemos completamente desnudos al océano hasta cubrirnos la cintura, mientras ellos apagaban sus velas con el agua del mar y se retiraban del lugar.
Quedamos mirándonos entre las tres parejas, todos abrumados por la sorpresiva y extraña soledad; sin otras personas, sin música, sin voces, sin risas, sin cuchicheos. Sólo acompañados con los sonidos de la naturaleza y del silencio.
El Sol comenzó a estirarse para despegar de la línea del horizonte. Sentíamos ya sus rayos que lamían suavemente nuestra piel, y luego las olas del mar que nos limpiaban y refrescaban.
Nos desconectamos de las otras dos parejas. Con Eva nos abrazamos fuerte y juntamos las puntas de nuestras narices para mirarnos profundo a los ojos.
-Juan, te amo y te amaré por siempre con toda mi alma…
-Eva, te amo y te amaré por siempre con toda mi alma…
El Sol tuvo una de las explosiones más fuertes e intensas, y sentimos que nos abrazaba el calor, aunque sin llegar a quemarnos porque de inmediato nos protegieron las olas del mar…

martes, 9 de marzo de 2010

SACRAMENTO SEXUAL (7)



LA HIGUERA Y EL APOCALYPSIS
(7ª entrega)

(ACLARACION IMPORTANTE: ruego a l@s lector@s, administradores de Google, de estos sitios y en general, no escandalizarse ni censurar los relatos eróticos y sexuales al final de esta parte, porque resultan fundamentales para el mensaje que se quiere transmitir sobre el “Sacramento sexual” de reproducción, de vida y de “Génesis” contenido y resaltado en las filosofías más antiguas de la humanidad. Todo será explicado y “revelado” en la próxima entrega, la número 8ª y penúltima del Libro I de esta novela).

            LII
Mientras hacía los trámites bancarios y financieros para mi padre y la cerrada empresa donde trabajaba, me enteraba de la caótica situación política, económica, social y de varios otros rubros por la que atravesaba la Argentina.
Los diarios, radios, informativos televisivos y otros medios de EE.UU. le daban más espacio y tiempo a los discursos, insultos y decisiones del presidente venezolano Hugo Chávez, que a la revolución social que se gestaba rápidamente en mi país. Lo cual confirmaba mi idea de que los yanquis siempre necesitan algún “diablo enemigo” para compararse en su plan de propaganda (el resto de América no interesaba), porque Fidel Castro ya estaba viejo y “sin combustible”. Mientras ambos aparecían como “contrarios hasta la muerte”, Fidel siempre fue “sostenido y bancado”, y Chávez con su petróleo era otro “capitalista asociado”.

LIII
Un día fui a la sucursal del Citi donde abrí la cuenta a la orden indistinta mía y de mi padre, y consulté con una de las asesoras, una mujer de edad media nacida en Colombia, quien me asombró con sus conocimientos financieros. Recomendó que de inmediato hiciera todas las transferencias posibles de capitales. Según su experiencia y conocimientos históricos de las políticas financieras en el mundo y especialmente en Latinoamérica, ocurriría un quiebre gravísimo del sistema.
Las mejores señales eran la fuga masiva de capitales y el cierre de multinacionales en el país, acompañada por la paralela transferencia al exterior de divisas por montos multimillonarios, que realizaban los principales gobernantes y dirigentes políticos de la Argentina que se dedicaron a robar. Y muchos lo hacían con valijas diplomáticas cargadas de dólares.
Me comuniqué de inmediato con mi padre y comenzamos a transferir sus ahorros, que no eran extraordinarios pero sí importantes para el sostén de la familia por un buen tiempo. Sobre un capital remanente me aconsejaron que no convenía dejarlo en los bancos del país y sí invertir en la compra de propiedades.
En cuanto a los capitales de la empresa donde trabajaba mi padre, ya habían sido transferidos mucho antes y sólo restaba la liquidación de propiedades y otros bienes, para lo cual yo tenía que viajar a México a fin de conseguir unos poderes. Al parecer, a los directivos no les interesaba volver por el momento al país pero sí invertir en otros vecinos.
Supuestamente, a nivel internacional se proyectaba otro tipo de estrategia sólo con la Argentina por su característica especial con las prácticas corruptas, ya institucionalizadas por el dominio político de la mafia neoperonista, acompañada por el socio radical también corrupto y complaciente que siempre terminaba bajándose los pantalones. En ese sentido, se preveía fomentar el capitalismo nacional con cierto control desde afuera, para que los directivos extranjeros de las multinacionales no tuvieran necesidad de estar en el país.

LIV
Estaba en el aeropuerto de Miami con pasaje ida y vuelta a México. Me serviría para renovar los tres meses de autorización de ingreso a Estados Unidos mientras conseguía la visa.
Entonces sentí el “flechazo” de Cupido. Me dirigía al sector previo a embarcar cuando la vi. Fue un auténtico “amor a primera vista”. Era lo más bello que había visto en mi vida. No tendría más de 20 años. Cabello castaño rojizo semienrulado, con mechones laterales trenzados por encima de unas hermosas orejas y unidos atrás con un pequeño moño rojo. Ojos marrones con suaves tintes verdes; nariz levemente respingada; algunas pecas en los pómulos; labios que daban ganas de morder; y un cuerpo mediano, estilizado y que a mí me parecía perfecto. Me acerqué de inmediato, como si fuera un imán que me atraía.
-Hi
-Hola. También hablo español.
-¿Cómo sabías?
-Se nota que tú eres latino. Y diría que argentino, verdad?
-¿Cómo puedes saber?
-Porque los argentinos son distintos al resto de los latinoamericanos. Tienen características europeas. Soberbia propia al margen diría que, en general, tienen “más presencia”.
-¿Y cómo puedes darte cuenta?
-Porque es parte de lo que me apasiona, la antropología, y que me lleva a averiguar algo más en México.
-¿Cómo es tu nombre?
-Eva.
-Yo soy Adán… Disculpa… Juan.
Fue suficiente para que ambos comenzáramos a reír, y yo terminara con mis reiterados “comos” de interrogación.

LV
La “conexión” con Eva fue inmediata y de lo más natural. Nos sentamos juntos en el avión pese a tener diferentes asientos y entablamos una conversación espontánea y entusiasta.
Me dijo que tenía 20 años; hija única; pasaba unas minivacaciones en la Florida con sus padres, ambos profesores en la Universidad de Austin, Texas; que él era norteamericano y enseñaba Historia Universal, y ella española y dictaba Literatura Hispana.
También que ambos se conocieron y se “flecharon” en Madrid durante un intercambio estudiantil de su padre; que su madre era católica practicante extrema, o más bien extremista, al punto que le hizo prometer, jurar y hasta sacramentar durante una misa que se mantendría virgen hasta su casamiento (pese a la espontaneidad del comentario le surgió una corta risa nerviosa y algo de color en el rostro, al darse cuenta de que me estaba enviando un mensaje encubierto con respecto al sexo, lo que a su vez me agradó y excitó porque significaba que yo también le gustaba y le atraía).
Después de ese comentario nos quedamos callados y ensimismados durante unos minutos, aunque a partir de entonces comencé a notar un extraño flujo e intercambio de ondas o energía no meramente sexual, sino diversa. Para mí fue como una revolución de hormonas que me recorría todo el cuerpo. Como una corriente continua que iba del cerebro al sexo y volvía, cual serpiente excitada y enloquecida.

LVI
Cuando llegamos al aeropuerto de MéxicoDF decidimos acompañarnos en nuestros respectivos recorridos, y alquilamos habitaciones contiguas en un hotel céntrico de mediana categoría. Eva tenía previsto hacer varias consultas en la Biblioteca Nacional sobre antropología americana, y yo concurrir a las oficinas de la multinacional que había abandonado la Argentina.
Después de acomodar nuestras cosas en cada habitación, bañarnos y mudar de ropas, salimos a dar un paseo por la ciudad. En la misma cuadra del hotel escuché un saludo: “Hola Juan”. Me di vuelta y sólo encontré a un hombre que pedía limosnas con un cartel que decía “sordomudo”, quien me miró fijo y luego desvió su atención. Me recorrió un escalofrío y apuré la marcha.
Caminamos por distintos lugares y al atardecer entramos en un bar y restaurante, donde pedimos los clásicos tacos y otras comidas mexicanas, todas “picantes”, acompañadas con la cerveza tradicional.
Volvimos al hotel, nos saludamos e ingresamos a nuestras respectivas habitaciones, con el compromiso de salir al día siguiente para cumplir con nuestras tareas previstas.

LVII
Lo único que hice en la habitación fue abrir un pequeño refrigerador, sacar una cerveza para tomar, ponerme a meditar sobre lo ocurrido en las últimas horas, y pensar en Eva. Sentía un nudo en el estómago. Me atraía tanto que desesperaba. Recién la conocía pero ansiaba estar con ella, abrazarla, acariciarla, besarla, mimarla. No era sólo un deseo sexual, como en tantas otras oportunidades, sino una necesidad del alma.
No pasó una hora cuando tocaron en la puerta. Era ella.
-Disculpa. Me sentía sola…
-Puedes pasar. Estaba pensando en vos…
-¿Tú también te sientes solo? (me enloquecía el timbre de su voz, y el tono y lenguaje español característico, que evidentemente tomó de su madre).
-Me siento solo de vos…
-Eres un poco cursi. Pero me gusta…
-La verdad, vos me gustas mucho…
-Oye Juan, quiero aclarar algunas cosas. Tú también me gustas mucho, y me produces extrañas y profundas sensaciones. Nunca ofrecí tanta confianza ni establecí una amistad tan rápido como contigo. Pero debes saber que tengo una promesa que cumplir, y el sexo está vedado para mí…
 -El sexo no me interesa tanto. Sólo deseo tocarte, acariciarte, y si puedo, robarte un beso…
-Bueno… Me siento un poco desorientada… Son muchas emociones… Y contradicciones… Siempre estuve reprimida, y más por la influencia católica de mi madre… Pero no sé qué me pasa contigo…
La tomé de las manos y comencé a besárselas suavemente. Una especie de corriente eléctrica se apoderó de nosotros, porque noté que se nos erizaba la piel. Me acerqué, pasé la punta de los dedos por sus labios y se estremeció, por lo que me animé a apoyar los míos en su tentadora boca.
Todos mis movimientos eran suaves y lentos. Fui explorando cada centímetro de su piel, deteniéndome detrás de sus orejas y en el cuello, como había aprendido de Rocío, con la diferencia que ahora me embargaban sentimientos muy distintos y profundos. Los suaves quejidos y estremecimientos de Eva me enloquecían más.
Bajé lentamente a sus pechos y luego a su bajo vientre, cuando ella reaccionó con temor. Le prometí que no rompería su compromiso de “virginidad física”. Que sólo la besaría y acariciaría para experimentar juntos el placer de los juegos amorosos. Me demostró su confianza relajándose totalmente y entregándose al intercambio sensual, volcando también su pasión y deseos.

LVIII
Perdimos la noción del tiempo hasta llegar al sexo oral mutuo, con la posición conocida como “69”, cuando ella alcanzó reiterados orgasmos.
-Es hermoso, Juan… Tanta sensación de necesidad y luego de plenitud que te golpea y produce un escalofrío de gozo… También depende de ti, porque me gustas demasiado… Tuve algunos amigos y novios con quienes intercambié besos y caricias, pero nunca como ahora, contigo… Deseaba tanto sentirte, pero además de mi promesa estoy en pleno período de ovulación, según el método Billings que también me dio para leer mi madre, porque es el único aceptado por el catolicismo…
-Yo descubrí que sos el amor de mi vida…
Nos quedamos abrazados y en silencio por un rato, hasta que ella fue a darse una ducha. La seguí y comencé a pasarle el jabón por todas partes, como si fuera un rito de limpieza y purificación de su cuerpo, mientras contemplaba sus curvas tan femeninas y perfectas, de increíble belleza. Ella hizo lo mismo, y al llegar a mis genitales me preguntó si era judío, por el corte del prepucio (seguía con su obsesión por la antropología, y sólo faltaba que yo le pregunte si era descendiente de la Eva bíblica). Le respondí que por la religión no, pero que uno nunca sabe quiénes fueron en realidad nuestros antepasados más antiguos.

LIX
Terminamos de enjuagarnos, cerramos el agua y quedamos parados en la bañera, con ella dándome la espalda. Mientras le besaba la oreja y el cuello crucé mi brazo izquierdo para acariciarle los pechos, y con la mano derecha cubría y masajeaba lentamente todo su pubis y frotaba su clítoris.
Mi pene se unió desde atrás a mis dedos para frotar los suaves labios externos de su sexo, cuidando de no penetrarla. Eva comenzó nuevamente a excitarse y a lanzar gemidos de placer, que aumentaban de intensidad.
-Juan, deseo tanto sentirte adentro…
-No debemos hacerlo…
-Por favor, te necesito…
-Tu promesa…
-No importa ninguna promesa, es absurda… Deseo sentirte… Me quemo adentro… Quiero que seas mío y que me hagas tuya… Por favor, no aguanto, te necesito…
Yo estaba también como un volcán. Con los dedos fui dilatando los labios de su sexo y abriendo la vagina. Mientras la penetraba lentamente, en la misma posición desde atrás, sentía que se paralizaba el tiempo, que estaba en otro espacio.
Eva tuvo una pequeña crispación de dolor, al rasgarse su himen virginal, pero su deseo era más fuerte y siguió pidiéndome más.

LX
Comenzamos a movernos en una danza sexual frenética y delirante. Sentí abundante líquido caliente que corría por mis genitales y mis piernas hasta escurrirse en el piso de la bañera. Los puntos “G”, “A” y todo el abecedario de Eva hacían que desbordara de fluidos.
En un momento dado, volví a sentir la intensa corriente de energía que atravesaba todo mi cuerpo y serpenteaba de ida y vuelta desde mi mente hasta mi sexo. Percibí de inmediato que ella sentía lo mismo, como si fuera un reflejo.
Nuestros movimientos se hicieron más lentos, no sé si de modo consciente o porque nuestros sentidos comenzaron como a anestesiarse. La energía interna aumentaba y amenazaba desbordar.
De pronto hubo como un estallido deslumbrante entre ambos. Fue como si la corriente de energía surgiera del interior de cada uno y se transformara adoptando la imagen de serpientes o víboras que giraban enloquecidas una alrededor de la otra, ascendiendo en remolino alrededor de un eje hasta chocar entre sí y generar una explosión que nos hizo perder el sentido.
….
Cuando despertamos, estábamos acostados y abrazados en la bañera en la posición de “cucharita”…